25 febrero 2010

TARDE DE PERROS

Estoy solo en el estudio acompañado de ese tipo de soledad que nace de pintar. Acabo de poner un CD de Mark Kozelek que ha editado el fantástico Sr. James. Estoy en una buhardilla que tiene goteras y dos ventanales hacia la grisalla de las nubes. Siento ahora mismo la lluvia muy cerca de mi cabeza y la voz del solista reberverando en su eco de grabación, mientras preparo un cuadro sobre androides con pedazos de chatarra y objetos inservibles.
De alguna manera, parece que a veces todo se compone de una coartada en la que la experiencia es simétrica a lo que está sucediendo. Crees entonces que todo consiste en deshacer los movimientos del péndulo y gritas: “viva esto que me sucede!”, pero cualquier otro pequeño acontecimiento puede devolverte de nuevo al lugar del que procedías, al lugar en el que creiste que en lo real se detuvo algo diferente de lo que habías soñado.

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