"En cuanto un poeta se despierta, es idiota. Quiero decir, inteligente. "¿Dónde estoy?", pregunta como las damas cuando se recuperan del desmayo. Las observaciones de un poeta despierto no valen gran cosa. Solo las doy por lo que valen; por mi cuenta y riesgo. Una experiencia más".
Ese despertar bien valdría para volver a extraviarse ó para hacerte ilegible definitivamente. En cualquier caso, apostaría por el dialogo de la transformación aunque no me saldría con la misma elegancia de las damas.
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