LEYENDO AL POETA JAPONÉS ISSA
(1762-1826)
…
Nunca
lo olvides:
vamos
sobre el infierno
mirando
las flores.
Saber y no decir nada:
así se olvida.
Lo que es pronunciado, se
refuerza.
Lo que no se pronuncia, tiende a
la inexistencia.
La lengua está vendida al sentido
del tacto.
Con calor y suavidad perdura
nuestra estirpe humana:
mi
conejito, mi osito, mi gatito.
Pero no el temblor en un amanecer
helado,
el miedo del día que se aproxima
y el látigo del guardián.
Pero no el invierno en las calles
y nadie en la tierra,
y el castigo, y la conciencia.
Pero no.