28 julio 2009

EL CICLO DEL LENGUAJE


Laurent Pouvaret: amigo, creativo, animador de cortos y secretas ficciones que nadie debería perderse ("Ferrailles" 1996), me inició en el mundo asombroso del cine de animación durante mi estancia en la Casa de Velázquez de Madrid.

En este caso os muestro uno de aquellos cortos que tanto me gustaron y que pertenece al realizador surrealista Checo Jan Svankmajer.

Sobran las palabras en la dimensión en la que logramos reducirnos con ellas y decidimos apropiarnos del otro. Lenguaje que articulamos con nuestra materia esencial, ácida, ilegible y salvaje, aquella de la que estamos hechos. Lenguaje para intercambiar y transformarnos, acaso en contrarios ó próximos, acaso en devoradores de su naturaleza ó simplemente merecedores de sus secretos.

EL PANTEÓN SIN LA CARNE DE LA MITOLOGÍA

Pienso en los hombres
que construyeron el Panteón.

La claridad del solar rodeada de andamios,
la cúpula abriéndose
al vaciado de la luz,
mientras el cielo se encierra
en la voluntad de una columna.

Y en ellos queda la riqueza de la oscuridad,
tan profunda que nubla el brillo
de la piedra pulida
y parece delirar en las paredes de mármol.

Vivir de acuerdo a una idea que va dejándote ciego
hasta que un gigante te pueda mirar con un solo ojo,

Como los dioses ó los cíclopes

y ya nunca más vulvas a ser esclavo.

José luis Pastor: "Telón Romano". Ediciones de la Librería Cálamo, Zaragoza.

26 julio 2009


"Vanitas tecnológica" Esmalte, colas y telas sobre lona. 180 x 180 x 35cm. 2009

MEMORIA DE LO VISIBLE: LA PIEL SE VUELVE DEL REVÉS

Es este nuevo proyecto, recupero el carácter "objetual" iniciado años atrás con una serie de piezas que me devuelven el sentido de la pintura y la forma. Es muy posible, que este cambio haya sido marcado por la propia saturación en el trabajo de obras con un condicionamiento fuertemente arraigado en la imagen y el medio audiovisual, por lo que surge la necesidad de afrontar un nuevo escenario.

Hablo de recuperación de lo visible, lo recordado, incluso la cadencia del mundo que nos lleva con sus particulares ritmos y respiraciones. Por ello he trabajado sobre objetos abandonados en cámaras y buhardillas. Objetos tecnológicos y de ocio, artilugios de futuro abandonado, de tal manera que obtengo la piel-mortaja de su forma para trabajarla desde la pintura.

Estas piezas me recuerdan (en su natural distancia por supuesto) las experiencias del neodadaismo de los años 60, aunque lejos de otorgarle un papel estético que rescate al objeto de su función cotidiana como objeto de consumo, me acerco al hueco y a la ausencia, a la concavidad y a la memoria de lo que hubo.

Superada la experiencia de lo posmoderno, el sentido de la obra de arte podría recuperar la metamorfosis y la parodia de su forma como ejes centrales válidos de su propia condición estética y como discurso y texto entre textos, continuador del hecho artístico.