
El trabajo de laboratorio sobre papel fotográfico en blanco y negro fue mi primer encuentro con la magia de la representación.
Experimentaba con una multitud de objetos y cosas encontradas alrededor de mi vida diaria.
Moldes, insectos muertos, vidrios rotos, figuras, papeles de periódico, botellas de cristal, incluso agua ó restos de tiza; todo podía formar parte de los elementos con los que podía elaborar pequeños fotogramas en positivo y negativo.
Nunca sentí tan presente la velocidad del hecho artístico como a través de aquella experiencia de las cosas, en la que verdaderamente nació la pintura que realicé posteriormente.
Forman parte de una colección personal de la que no sabría desprenderme.
Para aquellos que todavía nos quedamos hipnotizados con la representación de la luz y la sombra, una filmación del gran maestro Húngaro, del que siempre sentí tan cercana su sensibilidad.
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