PISANDO LA DUDOSA
Pisando la dudosa luz del día,
la legañosa luz,
abro la puerta al polvo,
al brillo recocido que me espera:
aventurarme a otra ciudad no muy distinta,
a tanta boda tanto enlace de cosas
que no comprenderé sino muy lentamente
y este dolor de quien tira de la bestia
siendo a la vez el animal de feria,
dolor de lengua apurando el azúcar,
este dolor tan claro
de no poder estar en todos los amores.
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