Ahora que casi no nos es permitido mucho más, se me antoja algo de música. Tanto detesto lo que escucho día a día, que podría asegurar que mi amor por las cosas y la gente en la que confío son la única experiencia visible que reconozco. Mal asunto. Lo que tengo. Lo que hay. Rabia y algo más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario