Hace poco escribí, que el instante es la realidad que nos queda más cerca y más allá del tiempo todo es ferocidad. De nada serviría apropiarme del recuerdo y su dictadura, lo fotográfico termina en el instante en el que se congela el tiempo como se congela la risa.
Mirada y misterio, son claves o llaves de paso de los días. Quizá he querido acercarme a la búsqueda de un espacio que fuera capaz de adentrarse en la relación entre el hombre y lo que le rodea. Buscar como intentar atravesar la dispersión de la realidad, su gigantesco y mágico sujeto lleno de mecanismos y concavidades.
Me pareció evidente cuando intenté reconciliar: Pintura y Forma, en la realización de grandes moldes de objetos que inundaba de pintura - tampoco dejaba de ser la búsqueda de un lenguaje-. Me parece próximo, ahora que aparece el ruido y la palabra suena y explota dentro y fuera de la pintura.
Hubo un preludio de dibujos hechos con plantillas de números, mapas y abecedarios que se borraban a sí mismos o quedaban ocultos tras la luz. Cuando las numeraciones se mueven dejamos de ver cifras para ver rastros. Sigue siendo una jugada-que es un descuido-que es el tiempo.
En los últimos trabajos, las piezas y los objetos de los lugares donde habito o los recorridos por donde merodeo, forman parte de un caligrama que intento remontar. Son la textura de un lenguaje que supongo muy antiguo, anterior a nosotros. El hecho de que las cosas caminen hacia la pintura ó la poesía es algo que no decido. Es una cuestión de tratar la energía (aquella síntesis más voluble) con la intención de alcanzar un gran voltaje, una palabra, un color.
"DÍ:PA-TA-TA" Esmalte aerografiado sobre lona. 259 x 196 cm. 2010
1 comentario:
Regresar no es retroceder. Mirada y misterio. La última cámara será tu parpadeo finísimo de amianto. Me gusta el texto. Un abrazo!
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