
"Lancaster Pa II"

"Downstairs"
Caminar al lado de lo que vives puede ser el silencio más vertiginoso. Aunque en el caso de la pintora Mónica Dixon (New Yersey 1971), comenzaríamos por preguntarnos por esa barcarola en la que se mece la vida común, con sus sordinas y sus hallazgos, con su quehacer en calma, siempre en la sospecha de que quisiéramos encontrar una manera de entender lo que nos rodea que se amolde a nuestra naturaleza.
Mónica pinta como está y como vive, y este estrecho marco aboca a veces a desdoblar el prisma con el que desearíamos volver a mirar las cosas de otro modo. Por ello, ese poliedro se multiplica y gira para denunciar que estamos aquí y en muchas ocasiones el cristal se empaña y no logramos hacer el nudo de los zapatos, aunque cada uno explique en su estante su fisonomía y cómo caminamos.
Los espacios que alguna vez vivimos se guardan y logran acompañarnos como un familiar más durante toda la vida. No importa que estén en la distancia de la memoria ó el transcurrir del tiempo. Entonces no es ajeno, que la luz y el sentimiento sencillo de admirar lo cotidiano, converse con nosotros a la hora de cenar o en medio de la tarde cuando la luz habla más de lo que significa.
Como esos inmensos paisajes Americanos que beben del encuentro con la naturaleza y no dejan de sorprendernos en su fuerza; recuerdo a John Ashbery en Three Poems:” It is very early. / The heavens only seem to be in a state of ferment. / If one might choose to see them differently there would be / Peace at the outer fringes / For their reluctance is never far away / And harmony, by the same token, is never ruled out completely.”
En la pintura de Mónica esta contemplado el silencio de esa admiración, -silencio, no enmudecimiento ni amnesia-, porque las cosas como los paisajes guardados hablan de nosotros y de todo lo que hay más adentro, aunque muchas veces no mostremos la cara y el sol se empeñe en trazar una silueta de melancolía tras cada paso. Aunque sea ésta, la realidad de nuestro movimiento, una especie de armonía desencantada, aquella precisa y preciada quimera de volver a encontrarnos.

"Dejando atrás mis recuerdos"
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